domingo, 6 de diciembre de 2009
Hablar de los pasos perdidos
One Place After Another CAP 1 y 2
En este trabajo, Miwon Kwon busca los orígenes del arte de sitio específico en la escultura pública y en las prácticas post-minimalistas de Robert Smithson y Richard Serra y el desarrollo de éste en la crítica institucional de Hans Haacke específicamente en las prácticas de Fred Wilson y Renee Green. En un primer acercamiento, el libro pareciera repetir una y otra vez este argumento. Sin embargo, Kwon elabora un nueva discussion en torno a la historia del arte público en Estados Unidos y el significado de la “comunidad” en un arte basado en la misma.
El primer capítulo traza el inicio del sitio específico en la práctica escultórica no comercial de finales de los 60s. Citando el argumento de Robert Barry que su instalación fue “realizada para el sitio en la que fue instalada” y por ende no podía “moverse sin ser destruida”.
Mierle Laderman Ukeles, Hartford Wash: Washing Tracks, Maintenance Outside, 1973
Kwon define al arte de sitio específico en términos de una aspiración estética neo-avant-garde de “resistir las fuerzas de una economía de Mercado capitalista, en la que circulan las obras de arte como bienes transportables e intercambiables”.
Esta resistencia se manifestó a manera de paradigma fenomenológico que retaba la inocencia del espacio institucional y la suposición de una forma universal de acercamiento. Kwon entonces, argumenta que esta práctica se fue haciendo más compleja tras la crítica a la institución por parte de artistas como Michael Asher, Daniel Buren y Hans Haacke quienes desviaron el camino del sitio específico desde una condición física de la galería a un “amplio sistema de relaciones socioeconómicas.” Este cambio es posteriormente ilustrado tras la discusión en torno al arte de Mierle Laderman Ukeles, el cual documenta a la artista limpiando el piso de un museo forzando a “los quehaceres domésticos comúnmente asociados a la mujer” a un “nivel de contemplación estética”.
El principal limitante de esta práctica es que la institución artística sigue siendo el sitio y foco de la crítica. Y por estas razones sigue ocurriendo una domesticación de trabajos vanguardistas por parte de la cultura dominante. Esta situación, no se debe solamente a la necesidad de enaltecimiento de la institución, ni a la naturaleza ambiciosa del mercado, sino que artista, sin importar cuan convencidos estén de sus argumentos anti-institucionales, inevitablemente se enganchan en este proceso de legitimación cultural. Tal ha sido el caso de Carl Andre Donald Judd, Sol LeWitt, entre muchos otros.
Mientras que esto pudiera ser visto como una expansión del papel público del artista, también ha llevado a lo que Kwon llama the unhinging of site-specificity: una práctica nómada que también se subscribe en una lógica global de expansión capitalista.
Kwon se pregunta si la nueva función de servicio público proporcionado por los artistas podría ser una movida nostálgica que busca reestablecer la autenticidad a un sitio a favor de la demanda y serialización de un lugar en cuestiones de consumo capitalista.
One Place After Another, ofrece una interesante investigación en trono a las genealogías y las prácticas que constituyen la amplia gama de posibilidades del sitio específico.
La escultura en su campo expandido
Sin duda, la década de los 60 inaugura un período de gran vitalidad en el campo de la escultura, en el que se suceden nuevas formulaciones y reflexiones teóricas, de modo que el género experimenta una intensa evolución, hasta disolver sus propios límites y convertirse en el arte más activo de finales de siglo.
El proceso había comenzado a forjarse a finales del XIX; se reforzó con las Vanguardias, en cuyo ámbito se transformarían a fondo los lenguajes artísticos, incluida la escultura, que amplía y altera sustancialmente sus registros, y reduce su tamaño al de un objeto pequeño destinado a ser exhibido en museos y galerías, hasta el punto de que Barnett Newman llegará a definirla como “aquello con lo que tropiezas cuando retrocedes para mirar un cuadro”; y se consolida en los años 60 con el minimalismo, el land art y los earthworks, momento en el que, según Rosalind Krauss, la escultura explora su condición negativa (“se convirtió en una especie de ausencia ontológica, en una combinación de exclusiones, en una suma de negaciones”)
Rosalind Krauss, explica el fenómeno por el que pasan las artes de la segunda mitad del siglo XX al decir
Las operaciones críticas que han acompañado el arte norteamericano de postguerra, han trabajado especialmente al servicio de esta manipulación. A manos de esta crítica, las categorías como la escultura y la pintura han sido amasadas, extendidas y retorcidas en una demostración extraordinaria de elasticidad, una exhibición de la manera en la que un término cultural puede extenderse para incluir casi cualquier cosa.
Con esto Krauss no juzga las prácticas expandidas, sino el hecho de que no se ha generado un discurso teórico sólido que las explique.
El mismo término que creíamos salvar ha empezado a oscurecerse un poco. Habíamos pensado en utilizar la categoría universal para autentificar un grupo de particulares, pero ahora la categoría ha sido forzada a cubrir semejante heterogeneidad que ella misma corre peligro de colapso.
A partir de aquí, Krauss se encarga de generar el marco conceptual analítico que pueda explicar estas prácticas esculturales de postguerra. Empieza buscando no los rasgos esenciales, universales, de la escultura; sino las características que la han conformado a lo largo de la historia.
Así, en esa historización, encuentra que la categoría de escultura
1) surge como monumento pero luego se desterritorializa (pierde su función memorística, al multiplicarse o desubicarse) y
2) se vuelve autónoma.
Para los 60, por esta desterritorialización y abstracción la escultura se define en contraposición a los espacios en los que (no) está. Así pasa a ser algo que se da en el intersticio del no-paisaje y la no-arquitectura.
Por medio de esa expansión lógica de una serie de binarios se transforma en un campo cuaternario que refleja la oposición original y, al mismo tiempo, la abre. Se convierte en un campo lógicamente expandido.
Esta definición por contraposición y negación, corre en ambos sentidos, genera, se expande y permea las categorías de las que parte. Así es como Krauss conforma un marco de análisis para estas nuevas prácticas de campos expandidos.
De este modo el campo expandido no sólo queda definido (y así parecemos usarlo) como una práctica artística que se empieza a dar en estos intersticios, al desmaterializarse y autonomizarse, sino que también se establece como un ejercicio teórico que busca proveer nuevas categorías conceptuales para entender estas prácticas.
Así, el campo expandido al detectar movimientos, redefiniciones de las prácticas artísticas, en este ejercicio de explicación, se genera una expansión de la teoría de los campos disciplinares tradicionales (teoría como conceptualización autónoma, especializada, académica); hacia un giro cultural (teoría como práctica, interdisciplinar, mediática).
Y además esta expansión no sólo acontece del arte hacia la vida (como las vanguardias lo proponían); sino que opera, incluso en sentido contrario: de cualquier práctica social, comunitaria, tecnológica… hacia el arte.
Formulario para un nuevo urbanismo de Gilles Ivain
las condiciones actuales de tiempo y de espacio.
Un medio de conocimiento y un medio de acción.
Gilles Ivain
"Formulaire pour un urbanisme nouveau" fue escrito por Gilles Ivain en 1953. De manera poética, Ivain bosqueja el aburrimiento de la ciudad moderna, en la que uno puede apenas detectar algo de humor y poesía en letreros y anuncios publicitarios, que se mantienen como signos de antiguas leyendas pero que son insuficientes para crear nuevas posibilidades.
Como respuesta a la existente civilización mecanizada y a la fría arquitectura, Ivain propone la intervención de la arquitectura como nuevos “dècors movibles”, un medio mediante el cual se puede expresar tiempo y espacio, a la vez que “le da forma a la realidad y la convierte en sueño”. Una arquitectura lista para cambiar parcial o enteramente según los deseos de los habitantes, cuya principal actividad sería una deriva continua.
Esto resultaría en el cambio del paisaje “hora a hora” y en una completa desorientación. Ivain argumenta que este proceso llegaría eventualmente a su fin, y nos dice: “Más tarde, con el inevitable desgaste de los gestos, esta deriva abandonará en parte el campo de lo vivido por el de la representación”
El autor menciona en este texto que la ciudad tendría que corresponder con los diversos sentimientos que se encuentran al azar en la vida corriente y propone algunas de estas divisiones:
Barrio Bizarro - Barrio Feliz, reservado particularmente para vivienda - Barrio Noble y Trágico (para buenos chicos) - Barrio Histórico (museos, escuelas) - Barrio Útil (hospital, almacenes de herramientas) - Barrio Siniestro, etc.
ver FORMULARIO PARA UN NUEVO URBANISMO DE GILLES IVAIN
(Publicado en el diario Le Figaro el 20 de febrero de 1909. Fragmento con algunas supresiones parciales)
OTRA CIUDAD PARA OTRA VIDA: NEW BABYLON
El título del ensayo de Constant Otra Ciudad para Otra Vida indica un tema central en su utopía, y que lo sitúa en relación crítica con muchas de las utopías tradicionales de transformación de las ciudades. Junto con muchos otros visionarios, Constant conectó la trasformación de las ciudades con la transformación del día a día. No basó su propuesta en una forma espacial fija sino que , para enfatizar en su Nueva Babilonia, tomó en consideración la transformación mutua del espacio y de la sociedad, para que la otra ciudad y la otra vida se desenvolvieran juntas. El espacio en este contexto no se entiende como un campo estático o contenedor, esperando ser modelado de acuerdo a un esquema ideal, sino que más bien se entiende en términos sociales y políticos.
Constant, junto con los situacionistas, creía que un cambio en la forma de vida era necesario para que se posibilitara un cambio en el espacio, y viceversa. El desarrollo temprano de New Babylon se encontraba en constante dialogo con el esfuerzo situacionista de proveer una distribución general o una macro-estructura para las intervenciones psicogeográficas y la construcción de situaciones por parte de la IS.
Constant en su estudio, 1967
Como describe Constant en su texto New Babylon de 1974, a la fundación de la Internacional Situacionista le precedió una reunión en la población piamontesa de Alba, en diciembre de 1956. Allí, Pinot-Gallizio mostró a Constant un lugar en las afueras que la municipalidad había designado para un campamento gitano, que no se deseaba que siguiera ocupando el lugar reservado, para el mercado semanal. Constant decidió diseñar una estructura de cubierta para la comunidad gitana. Este proyecto le permitió traducir su trabajo anterior en construcciones tridimensionales de materiales metálicos y plásticos, a un problema espacial y arquitectónico. La imbricación entre el diseño de un recinto era inseparable para Constant del modelo de ocupación espacial que descubría en una sociedad no sedentaria como la gitana. En última instancia, el proyecto para Alba se configuraba como una reflexión sobre un modelo de ciudad nómada, de ciudad alternativa a los establecimientos urbanos tradicionales que había de abrir una dirección de trabajo que desembocó en el gran proyecto de ciudad New Babylon:
Concebí el esquema para un campamento permanente para los gitanos de Alba y ese proyecto es el origen de una serie de maquetas para New Babylon. Para una New Babylon donde se ha construido alojamiento compartido bajo un único techo y con la ayuda de elementos móviles, un área temporal para vivir en un cambio constante; un campo nómada a escala planetaria.
New Babylon
El urbanismo y la espacialidad de New Babylon se contraponen a los modelos de ciudad clásica, pero también de modo explícito a las propuestas urbanas del movimiento moderno como habían sido difundidas en las décadas de 1920 y 1930. Para Constant, el modelo de ville radieuse o ville verte no es más que la actualización del espacio productivo y ordenado propio de las ciudades tradicionales. Constant propondrá un espacio urbano en el que prime la presencia de espacios de encuentro entre los ciudadanos, espacios que enmarquen y favorezcan las actividades propias del tiempo no-productivo, del tiempo lúdico característico de la sociedad a venir. “Nuestra concepción del urbanismo es social. Nos oponemos a la concepción de una ciudad verde en la que los rascacielos espaciados y aislados reducen necesariamente las relaciones directas y la acción común de los hombres”, escribía Constant en su artículo, Otra ciudad para otra vida (1959). La ciudad de Constant es una ciudad intensificada, laberíntica, basada en la “aglomeración”:
Para que tenga lugar una relación estrecha entre el entorno y el
Dibujo del proyecto New Babylon
New Babylon se ofrece como ciudad laberíntica, pero a la vez como un urbanismo que toma partido por las posibilidades de las nuevas tecnologías que permiten construir una ciudad elevada a una escala que supera la de las ciudades existentes. A manera de laberinto colosal, las nuevas babilonias se disponen encima de las metrópolis europeas: Ámsterdam, París, Barcelona... La nueva ciudad y su nueva espacialidad responden al modelo del Horno Ludens que tanto interesó a Constant y que está en la raíz de su urbanismo. La transformación social hacia una cultura postindustrial conllevará necesariamente la reducción del tiempo productivo y el incremento del tiempo libre, que precisa de un modelo propio de ciudad:
La disminución del trabajo necesario para la producción mediante la automatizacion extendida creará una necesidad de entretenimientos, una diversidad de comportamientos y un cambio de naturaleza de los mismos que llevará forzosamente a una nueva concepción del hábitat colectivo que disponga del máximo de espacio social, al contrario que la concepción de una ciudad verde donde el espacio social se reduce al mínimo.
Constant parte del texto de Johan Huizinga, Horno Ludens. El juego como elemento de la historia. Los estudios de base antropológica y etnográfica de Huizinga,
Huizinga contesta en este ensayo la ética de la productividad y la acumulación de riqueza, abogando por la superior condición lúdica del hombre. El horno ludens debe primar sobre el horno faber. Huizinga se apoya en trabajos como los de Marcel Granet y Franz Boas, que a finales del siglo XIX exploraron prácticas como el potlatch característico de las comunidades Kwakiutl y Tsimshian de la Columbia Británica. El término potlatch, que los letristas eligieron para dar título a su publicación periódica, designa la ceremonia del don, en la que se manifiesta un sentido de la propiedad y del intercambio inverso al de las economías occidentales.
Constant se interesa por modelos de sociedad que ofrezcan una alternativa a la Europa tardocapitalista de la década de 1950. Ya sean las culturas descritas por Huizinga en las que las prácticas lúdicas organizan la vida colectiva, o ya se trate de casos como las comunidades gitanas, que había conocido personalmente, Constant entiende que toda espacialidad está íntimamente relacionada con la estructura social y económica que la hace posible. Constant hallará en el espacio laberíntico la expresión de una cultura no productiva.
Mientras en la sociedad utilitaria uno trata por todos los medios de orientarse óptimamente en el espacio, la garantía de la eficiencia temporal y de la economía, en New Babylon se privilegia la desorientación, que fomenta la aventura, el juego y el cambio creativo. El espacio de New Babylon tiene todas las características de un espacio laberíntico, en el que el movimiento ya no se somete a las restricciones de la organización espacial y temporal dada.
Frente a la lógica cartesiana de la cuadrícula y el tapis vert, Constant propondrá la condición ciega, infinita e improductiva del laberinto. New Babylon es la ciudad-laberinto, el gran juego por venir, que sólo se muestra parcialmente, pues tiene la ambición de constituirse en una red planetaria de estructuras provisionales. Anunciando una escala y un sentido de temporalidad que continuarán grupos como Archigram y Archizoom, a la vez Constant mantiene unas preocupaciones antropológicas próximas al quehacer de Aldo van Eyck, autor de diversos espacios
públicos de juego en Ámsterdam, y con quien colaboró en la exposición Hacia un colorismo espacial, realizada en el Museo Stedelijk de Ámsterdam en la década de 1950.
Diagrama de New Babylon
Del espacio laberíntico le interesa más a Constant el contenido experiencial de la desorientación que la “tipología” histórica del laberinto. Los laberintos clásicos son estructuras estáticas que fijan un itinerario y una conducta determinados. El sentido de desorientación es más útil para entender la especialidad que preocupa a Constant. Para el horno ludens, “el espacio se convierte en su juguete más que una herramienta de trabajo; quiere que sea móvil y variable. Dado que ya no tiene necesidad de llegar rápidamente a ningún sitio, hoy no hay nada que obstruya el camino para una intensificación y complicación de su uso del espacio, lo que para él es, sobre todo, un campo de juego, un lugar para la aventura y la exploración. Su modo de vida se verá mejorado por la desorientación que hará más dinámico su uso del tiempo y del espacio”.
El laberinto dinámico es la expresión espacial que Constant describe y la que, en última instancia, mejor define al urbanismo unitario:
La liberación del comportamiento exige un espacio social laberíntico y al mismo tiempo continuamente modificable. No habrá ya centro al que se deba llegar, sino un número infinito de centros en movimiento. No se tratará ya de extraviarse en el sentido de perderse, sino en el sentido más positivo de encontrar caminos desconocidos. El laberinto cambia de estructura bajo la influencia de los extravíos. Es un proceso ininterrumpido de creación y destrucción, al que llamo laberinto dinámico…
Metastadt-Planungsgesellschaft Metacity Building System,1965–72

Si, como Henri Lefebvre dictaminó, la Internacional Situacionista constituyó el útimo movimiento de vanguardia, el último intento de transformar la sociedad de su tiempo desde el pensamiento crítico, el arte y el urbanismo, debemos considerar si su propuesta de ciudad fue también un momento de plenitud de ideas, de una visión holística del urbanismo en la que participaban a la vez un sentido de espacialidad, una ética social, una crítica radical a la ciudad heredada, una propuesta arquitectónica precisa y una visión entusiasta del futuro. Constant dejó el grupo a inicios de la década de 1960. Los acontecimientos de 1968 precipitaron la disolución del grupo unos pocos años después. Pero de modo disperso y fragmentado, las ideas de Debord y Constant han sido permeables en muchas propuestas de los últimos años como Metastadt-Planungsgesellschaft Metacity Building System. De manera no explícita, un tanto soterrada, el legado situacionista está presente en algunas de las propuestas más vitales sobre las ciudades de nuestros días, gozando de una extraña vigencia que se sitía entre lo amargo de un proyecto truncado y lo dulce de una presencia indiscutible en el pensamiento actual.
ver Otra Ciudad para Otra vida de Constant
ver New Babylon - The value of dreaming the city of tomorrow
ver Ignasi de Solà-Morales y Xavier Costa, Metrópolis, Barcelona Ed. Gustavo Gili, 2005, pp.101-108
La Internacional Situacionista
La Internacional situacionista. Auge y caída de la crítica a la sociedad
espectacular A la memoria de Guy E. Debord (1931-1994)







