Yoko Ono, Rape, 1969
Rape es el ejemplo perfecto de que la mirada de la cámara interrumpe el comportamiento “ordinario” para implantar su propio régimen. Por otro lado, la pieza pretendía ser una metáfora de la despiadada vigilancia a la que todos podríamos estar teóricamente sujetos, como ciudadanos del mundo moderno.
En la pieza, una mujer es literalmente acosada por la cámara. El video es el reflejo de una experiencia traumática, real o imaginaria, que incluso hoy, deja al espectador una impresión claustrofóbica muy realista. Mientras más avanza el filme, más intolerante se vuelve la mirada voyeuristica de la obsesivo diálogo forzado entre la realidad y el medio que la está documentando.
La autentica interferencia de Ono en la esfera privada de una mujer anónima fue más lejos que la acción conceptual de Vito Acconci titulada Following Piece, del mismo año.
Esta última es uno de los primeros trabajos del artista en el que se seleccionaba a un peatón y se le seguía hasta que desapareciera en un espacio privado al que Acconci no tuviera acceso. La acción de seguir a un extraño podría durar unos cuantos minutos o hasta cinco horas. Acconci realizó esta acción diariamente durante un mes. El artista filmó todas sus persecuciones y posteriormente las mandó, cada una a un miembro distinto de la comunidad artística.
Esta pieza a diferencia de la de Yoko Ono, sólo podía llevarse a cabo si la persona a la que el artista estaba siguiendo no se daba cuenta de que estaba siendo usada. Esto mismo pasa con la pieza Suite Vénitienne de Sophie Calle que es la única de las tres que utiliza la fotografía como medio de documentación en vez de la cámara de video.
El trabajo de Sophie Calle está basado en seguir a una persona y fotografiarla sin que se diera cuenta. A diferencia de los dos ejemplos descritos anteriormente, la obra de Calle siempre tiene implicaciones autobiográficas y va acompañada y complementada por notas que narran detalladamente los sucesos.
En Suite Vénitienne, la artista conoce a un hombre en París y decide seguirlo hasta Venecia ( es la única de las obras en donde el sujeto a seguir no es anónimo ni escogido al azar). Las fotografías son acompañadas por un reporte escrito que captura y ordena los diversos sentimientos que provoca en su esfuerzo.
La obra es una confesión de deseo en la que se exponen secretos íntimos de la artista, su trabajo, a diferencia del de Acconci y Ono se encuentra más relacionado con la auto-documentación y la investigación de un ritual, una fantasía, la anticipación y el deseo.



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