La Internacional situacionista. Auge y caída de la crítica a la sociedad
espectacular A la memoria de Guy E. Debord (1931-1994)
El argumento del situacionista Guy Debors, por radical que fuera en su momento, hoy pareciera sonar muy familiar incluso cansado, por lo menos de primera impresión: la cultura es una distracción de la realidad material; el interés de una elite social es el de mantener a las masas dóciles; los trabajadores son alienados del resultado de su trabajo en una sociedad industrial. En ciertos aspectos, estas ideas han sido absorbidas por el pensamiento radical y de izquierda a lo largo de 40 años desde que Debord publicó su Sociedad del Espectáculo en 1967. Sin embargo, el sentido de las implicaciones del entendimiento radical de Debord en tanto a las condiciones de realidad no ha sido entendido del todo. Su libro denso y dialéctico, y su película del mismo nombre realizada en 1973, postula un acercamiento a la realidad cultural que se puede pensar como una ciencia ficción política. Al examinar las fundaciones “espectaculares” de la vida moderna, Debord entiende y discute los significados tradicionales del “espectáculo” – entretenimiento, publicidad, fetichismo consumista, la cosificación de la sexualidad – pero va más allá al sugerir que el mundo visible en sí se ha convertido en un espectáculo que nos impide percibir la realidad de las cosas. El espectáculo de Debord es una versión proto-Matrix politizada en la que fuerzas invisibles conspiran para crear una realidad artificial completamente comprometida con su propia continuidad. La sociedad del espectáculo es un mundo en si mismo y todo los que ésta implica, una falsa ilusión de la que todos somos virtualmente prisioneros, un ciclo interminable de trabajo repetitivo y el ritual vacío del “placer” de las vacaciones o fines de semana.
La contradicción es para Debord la espina dorsal de su investigación: el espectáculo en el que todos vivimos se encuentra construido con cimientos que representan opuestos irreconcilliables, y detectar estas contradicciones lleva al entendimiento de lo absurdo de la sociedad moderna. La película es el intento de Debord de ilustrar su texto, desarrollar más sus ideas, y proveer de ejemplos visuales concretos de las cuestiones sobre las que escribía. Ésta es también da validez a los levantamientos de mayo del 68 en Francia, una celebración a la revuelta que Debord describió como el primer intento de terminar con las condiciones opresivas de la cultura moderna.
En el filme, la narración en voz-en-off rara vez se silencia, su rápido ritmo y la profusión
De ideas contradictorias se aproximan a la densa textura de la prosa de Debord, que insiste en infalible definiciones precisas. “El espectáculo no es una colección de imágenes” él dice al inicio tanto del libro como de la película, “por el contrario, es una relación social entre las perdonas que es mediada por imágenes.” Esta dialéctica del “es”/”no es” aparece con frecuencia; Debord define sus ideas primero estableciendo límites, declarando lo que no son antes de buscar lo que son. Su precoció puede se exhaustiva, y es difícil seguir con exactitud sus argumentos todo el tiempo al ver la película por primera vez, aun cuando se tienen conocimientos precios del texto. Las palabras de Debord se aprecian más impresas que en el fime.
Sin embargo, la película de al Sciedad del Espectáculo no es sólo una transposición del libro, y la concepción única de Debord en cuanto al cine, crea una forma de arte
completamente nueva al de la fuente literaria.
La estructura del filme refleja una cuidadosa consideración en cuanto al la relación del texto y de las imágenes, creando un comentario de las imágenes, representaciones, y del espectáculo de la cultura.
El concepto de Debord de détournement, palabra que los situacionistas inventaron para describir el reciclaje de elementos artísticos en un nuevo contexto para expresar un significado alterno al del artista original – se refleja claramente en su película. Debord copia y pega citas completas apropiándoselas sin comentar la autoría. Debord inserta frecuentemente texto en la pantalla o hacen referencia a su libro o citan otros autores, algunas veces respetando la autoría (Marx, Toqueville) y otras veces no ( un pasaje de Ricardo III de Shakespeare). En diversos puntos del filme presenta fragmentos de películas de Orson Welles, Nicholas Ray, John Ford, Sergei Eisenstein, entre otros, simplemente permitiendo a estos trozos que existan con los suyos. Pocas veces se presenta una perspectiva satírica de estas inserciones, ni siquiera existe correspondencias directas con la narración. El punto simplemente es poner sus imágenes en un contexto en el que el espectáculo esta continuamente minado, en el que el contraste entre el espectáculo y el no espectáculo pueden distinguirse claramente. Con fines similares, Debord se apropia de fotografía de moda y e imágenes pornográficas, imágenes del espectáculo cuya función en la sociedad esta directamente relacionada y descrita con la narración en voz en off.
En uno de sus segmentos ilustra con imágenes de bandas jóvenes de rock n' roll, sus contorsiones sexualizadas y espasmos pseudo-violentos que apuestan por una rebelión significativa en contra del espectáculo. El punto clave de Debord es que el espectáculo es, en este momento de la historia, la totalidad de la vida, y que cualquier cosa puede se absorbida por su fuerza abrumadora. En el rock n' roll, la insatisfacción juvenil junto con la las condiciones de la vida son empacadas y dotadas de una forma concreta que la hace vendible. La revolución se canaliza a través de música ruidosa e ídolos sexuales, y la juventud se reúne para ser testigos de un concierto de rock en vez de hacer una revolución. Es por esto que Debord ve la salvación en la abstracción, en lo que no se puede hablar ni expresar, aquello que no se puede moldear y vender a las masas. Otra postura ante la rebelión juvenil como commodity es la revolución del proletariado como otra commodity, una realidad que existió en la Unión Soviética de Stalin. En una de las partes más densas y devastadoras de la película, la voz en off de Debord describe la creación del espectáculo burgués en un contexto nominalmente anti-burgués, mientras que se nos muestran imágenes de Stalin dando un discurso cuyo contenido no es escuchado. Para Debord, la opresión estalinista es el epítome de la sociedad del espectáculo, una ilusión absurda en la que oficiales soviéticos simultáneamente vivían identidades contradictorias: como revolucionarios del proletariado y como burócratas totalitarias. Esto crea un gobierno paradójico en el que sus representantes no podían vivir por completo en ninguno de estos polos opuestos, por lo que oscilaban entre la declaración pública de los ideales del proletariado y la membresía privada en una estructura gubernamental cuya naturaleza elitista contradecía los objetivos del proletariado.
Habiéndose ocupado en libros previos de la relación entre técnica, civilización y utopía a través de la historia, que en cierta forma ya le habían llevado a entender a la ciudad como una "sinfonía" de las fuerzas creativas humanas, o una "obra de arte colectivo", el pensador neoyorquino partió en esta su primera obra propiamente urbana, de la concepción de ciudad como un hecho de naturaleza, lo mismo que una cueva o un hormiguero. Al mismo tiempo, confirmó que la ciudad era el "órgano" más especializado de la "transmisión social", en el sentido de acumular e incorporar la herencia de una región, combinándola en cierta medida y en cierta manera con la herencia cultural de unidades más grandes, nacionales, raciales, religiosas y humanas. En este sentido, valga señalar que, también por los años 1940 el historiador Arthur Schlesinger advertía sobre la necesidad de mirar a la ciudad como factor civilizador preponderante, especialmente para comprender los ciclos de la historia norteamericana.
The City in History (1961) se convirtió en el gran clásico de Mumford, uno de los textos más influyentes entre arquitectos y urbanistas del siglo XX, aunque no haya sido igualmente aceptado por historiadores. Como obra que anuncia la síntesis de un corpus instaurador, allí son discutidas las tesis de Fustel, Weber y Pirenne en sus implicaciones propiamente urbanas, así como puestas en perspectiva espacial y territorial; se da gran importancia, a la manera de Poëte y Lavedan, al análisis del ambiente geográfico de la ciudad, especialmente en sus fases germinales en los diferentes focos de urbanización mundial; también algunas nociones como -Paleotécnico, Neotécnico, Metrópolis, Necrópolis, Conurbación- son utilizadas en distintos momentos de la obra, bien sea en el proceso de "cristalización de la ciudad" en el Neolítico, o en la transmutación de la Metrópolis en Necrópolis, tanto en el primer ciclo de la Antigüedad clásica, como en la modernidad post-industrial con la que el libro cierra. Como ejemplo de esa interpretación cíclica de la evolución de la ciudad, cuya tendencia degenerativa fue también influida por la morfología histórica de Spengler, valga el siguiente pasaje descriptivo de la descomposición de la Roma imperial:
"Tanto desde el punto de vista político como desde el punto de vista del urbanismo, Roma perdura como una significativa lección de lo que hay que evitar: su historia presenta toda una serie de señales clásicas de peligro para precaver y hacer saber cuándo la vida se mueve en dirección equivocada. Siempre que las muchedumbres se reúnen en masas asfixiantes, siempre que los alquileres se elevan empinadamente y que empeoran las condiciones de la vivienda, siempre que una explotación elimina la presión para lograr equilibrio y armonía en lo que se tiene más a mano, siempre que ocurren estos fenómenos, los precedentes de la construcción romana resurgen casi automáticamente, justo como en la actualidad podemos verlo: el circo, las altas casas de inquilinato, las competencias y exhibiciones de masa, los campeonatos de fútbol, los concursos internacionales de belleza, el streap-tease que se ha vuelto ubicuo a través de la publicidad, la excitación constante de los sentidos a través del sexo, el alcohol y la violencia: todo esto con fidelidad al estilo romano."
Es una cita algo larga que ilustra el método analógico entre diferentes momentos de la historia de la ciudad occidental, utilizado en este caso por Mumford para advertir y aleccionar sobre el síndrome de la hipertrofia metropolitana -masificación, densificación excesiva, especulación inmobiliaria, transculturación artificial- que minó a la capital romana, de manera análoga a como estaría haciéndolo con las grandes urbes de la industrialización o del Tercer Mundo. Es una interpretación cíclica de la historia, pero también con frecuencia la contraposición entre cultura y civilización, para advertir con ellas sobre los peligros de la dominación política y cultural que se imponía desde las megalópolis y las ciudades mundiales. Del dirigido análisis que Mumford hace a través de sus capítulos sobre la historia de la ciudad, se desemboca con frecuencia en una advertencia humanista sobre la modernidad industrial y sus efectos inquietantes, plasmados en nuestras explosivas metrópolis de funcionalismo y segregación, de automóviles y suburbios; toda una admonición sobre la diáspora de los atributos cívicos tradicionales.
DE FUSTEL DE COULANGES a LEWIS MUMFORD Encuadre historiográfico de antecedentes de historia urbana
El objetivo será realizar un recorrido que tenga como destino tres puntos que forman un triángulo:

Las instrucciones dadas por el transeúnte será registrada en un mapa que el mismo realizará ó escribiendo dichas instrucciones.
Posteriormente se realizará el recorrido con base en las instrucciones dadas y comprobar así si se llega al destino.
Esta práctica revelara la manera en que el transeúnte se ubica, relaciona y reconoce el espacio que recorre.
Así mismo durante el trayecto se hará un recuento fotográfico de los monumentos menores “diarios” encontrados.
Cámara fotográfica
Libreta de apuntes
Los recorridos se trazaran en mapas que muestren la forma triangular en que han sido realizados y unidos como tres puntos-destino.
Durante los trayectos se tomaron fotografías para hacer un recuento de lo que se denominaron lugares turísticos o monumentos menores, dispuestos en las calles y el paisaje que incluía el recorrido.
DERECHITO HASTA QUE TERMINE LA CALLE DE OAXACA ALLI ESTA EL PARQUE
VETE POR MEDELLIN, AGARRAS LA DE OBREGON Y DONDE TERMINA ES UN PARQUE CON FUENTES, LA CALLE DE SONORA LA ARTAVIESAS Y ESE ES EL PARQUE
SIGUETE TODO DERECHO POR DURANGO HASTA TOPAR CON SONORA QUE LA CAMINAS HASTA LLEGAR AL PARQUE 
SIGUETE DERECHO POR DURANGO
MMM ESTA ALGO RETIRADO, VETE POR INSURGENTES Y LLAGAS A YUCATAN, DE ALLI AGARRAS ZACATECAS Y POR TONALA LLEGAS A ALVARO OBREGON , TE VAS HACIA ORIZABA Y YA ASI LLEGAS 



El Rascacielos Cartesiano de Le Corbusier: "subway; ground level and elevators; raised highways. Then, sixty floors of building. At the top, the armored platform against aerial bombardments." "The Cartesian skyscraper: steel and glass." El rascacielos cartesiano "'Recessed' apartment buildings in the Radiant City. Parks and schools in the middle. Elevator shafts spaced out at optimum distances (it is never necessary to walk more than 100 meters inside the buildings). Auto-ports at the foot of the shafts, linked to the roadways […]. The floor directly above the pilotis is given over to communal services. Under the pilotis, pedestrians walking unobstructed in all directions. In the park, one of the large swimming pools. Along the roofs, the continuous ribbon of roof gardens with beaches for sunbathing." La Ciudad Radiante desde la perspectiva de un peatón. "A battle of giants? No! The miracle of trees and parks reaffirms the human scale." "1922: The two theses face to face: New York is not a city of the machine-age civilization. New York is countered by the Cartesian city, harmonious and lyrical."
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